Siempre había querido tomar un curso de caligrafía con plumafuente, con palillero, con lo que sea… me gusta escribir. Por fin hace un par de semanas me di el gusto de tomar el curso con la Profesora Coto Mendoza, a quién también sigo desde hace algún tiempo. Estas son mis reflexiones después del curso de Caligrafía con Plumafuente.

La Profesora @cotomendoza explicando algunos conceptos básicos de la caligrafía con pluma fuente

No me considero aventajada, ni soy de esas personas que porque lleva 120 años amando las plumas, ya lo sabe todo. Para nada. Por mucho tiempo había escrito de forma intuitiva, sin reparar en cómo me siento en la silla, si cruzaba o no las piernas, cómo respiraba o hasta donde llegaba el palito de la “T”, ahora se que se llama travesaño, gracias Coto 🙂 . Claro, era una niña de 9 años que recibió una Lamy Safari, que encontraba hermosos los instrumentos de escritura, pero… de Caligrafía? Nada!

Cuando aprendemos caligrafía, nuestro cerebro trabaja desde la perspectiva de la Estética, mientras que cuando tomamos apuntes lo que pensamos es en el Contenido.

Acompañados de un té y el sonido de la lluvia el 29 de septiembre se realizó el primer curso de caligrafí.a

A partir de esta frase, que Coto le comentaba a Urraca – mientras yo paraba la oreja- todo el curso fue una experiencia completamente inesperada. Y en este punto se me vinieron a la mente los montones de seminarios de artes marciales que he tomado, donde los maestros nos hablan de los “Vicios del Cuerpo”… que aprendes algo nuevo, pero si lo haces de manera automática, sin total consciencia, los vicios del cuerpo aparecen y vuelves a tu manera antigua de hacer las cosas… la manera cómoda.

Y esta es la base de mi reflexión:

Los vicios del Cuerpo en la Caligrafía

Por ejemplo, cuando hacemos y practicamos Caligrafía, hay que sentarse derecha, el papel debe quedar al frente tuyo y el apoyo debe seguir esa misma línea, procura tener un espacio cómodo y si eres de los o las que giran el papel, entonces gira le apoyo con él (gira el antebrazo y la muñeca). La pluma debe escribir justo en la porción de papel que está frente a

¿Dónde está el vicio?

Uf… a los 15 minutos parezco el Jorobado de Notre Dame, a pierna cruzada y el papel estático, lo que hace que al final del papel lo que escribo está lejos de estar al frente mío.

También hubo valientes que escriben con la mano izquierda!

Otro ejemplo, cuando practicamos caligrafía debemos fijarnos en 4 líneas establecidas que las podemos marcar (como en un cuaderno de caligrafía) o bien imaginarlas. Nosotros escribimos en una libreta con puntos, entonces era una mezcla entre marcarlas e imaginarlas. Al escribir hay que respetar la altura x llegar hasta la línea de las ascendentes o descendentes cuando corresponda u sentar cada letra en la línea base. Aún así cada letra tiene su regla o modo de escritura.

¿Dónde está el vicio?

El piloto automático!!!! vamos dándole a escribir, si se ve bonito qué importa si llega arriba o abajo. No pues!! Demoremonos más, disfrutemos cada trazo y no caigamos en buscar la ruta más corta. Cuando nos demoramos, encontramos preciosos detalles, se aprecian diferencias y el cerebro va haciendo nuevas conexiones que antes no existían.

Otra cosa que sucede cuando nos lanzamos a escribir, es que el freno no existe. Al contrario de lo que yo me imaginaba, en caligrafía, lo que más se usa es el freno! cada letra está conformada de diferentes trazos y entre cada uno de ellos la pluma acelera, fréname levantas o vuelves a apoyar en variadas oportunidades.

Cuando no respetamos las reglas del tránsito de la pluma sucede que volvemos al piloto automático y se pierde el inicio y el final de cada letra. nuevamente se pierden detalles importantes y perdemos la ligazón que existe entre cada letra. si no ligamos de manera correcta, entonces la siguiente letra no va a partir de manera correcta.

Y el último ejemplo, las vueltas que da la pluma para formar cada letra como la ge, la qu, la jota o la pe, pueden ser por atrás o por delante. Es aquí donde nuevamente tenemos que concentrarnos y poner atención en cada trazo, altura, distancia y espacios trabajando en equipo.

Al principio se siente súper robótico, pero quiero pensar que con mucha practica, ese robot se vuelve humano!

La conclusión final

Si vas a practicar caligrafía, hazte el tiempo y el espacio, créate un ambiente adecuado para disfrutarlo. Disfruta los placeres que te da la escritura. Dale tiempo a la tinta de impregnar el papel; encuentra tu propio ritmo de frenos y avances. Deja que la tinta vaya tiñendo tu mente… Porque LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO y escribir es para siempre.