Faber Castell en general me genera conflictos… Si me preguntan por mi primera caja de lápices lo primero que se viene a mi mente es Faber. Y no sólo eso, sino que aparece con una viveza sensorial avismante la mirada brillante de un tigre cachorro, foto que estaba en la dichosa caja de 24 colores que obligué a mi mamá a comprarme para volver al colegio después de un resfrío en el invierno de 1989.
 

Del color al blanco y negro.

En mis primeros años de colegio no era muy buena alumna, me aburría en la mayoría de las clases. No me gustaba nada levantarme temprano, con el cielo oscuro, ponerme un uniforme incómodo para una niña (de los buzos con dibujo de cohete pasar a un jumper bajo la rodilla es humillante) y estar horas y horas aceptando que “viejas” dirigieran mi turismo, en vez de permitir que yo descubriera el fantástico planeta donde vivía.
Pero yo tenía algo claro, sabía que era buena dibujando y que así podía estar horas quieta en la silla y al mismo tiempo transportarme al lugar que yo quisiera. Entonces, cuando la mamá entró a la librería para comprar sólo lo que faltaba para el segundo semestre, yo le dije directamente que tenía muy buenas notas y que merecía una caja más grande de lápices 😉
Desde ese momento y en adelante Faber Castell acompañó  mi vida hasta que en la adolescencia, junto con la rebelión de mis normas internas, llegó Japón directo a mi corazón-mente-alma de la mano de Pilot.
Ese sueño no fue a colores. Se resumé a dibujos con portamina, en blanco y negro, guardados sólo para mí (a esa altura yo decía que no sabía dibujar) y a ejercicios matemáticos frente a una PAA como puerta de entrada para estudiar medicina.

La gestación de StgoPenShop

Como el primer amor de nuestras vidas. La marca del castillo quedó plácidamente dormida en mi memoria cual princesa esperando ser rescatada…Sólo cuando me atreví a retomar mis dibujos me encontré con revolucionarios marcadores al agua, alcohol y acrílicos de marcas inglesas (que no estaban en el país). Ahí Urraca decidió reunirse con Faber Castell quienes eran los representantes para Chile de estos materiales.

Flashback tipo 1Q84 que siempre ayudan al movimiento…

Esta niña aferrada a su caja de lápices- en un mostrador de vidrio que no alcanzaba- dio paso a una Urraca nuevamente empoderada con la ilustración que le fue arrebatada en su colegio. Los fabulosos métodos de enseñanza de una profesora en particular, Carmen Luz. Persona que tiene mi más profundo agradecimiento por forjar mi carácter frente a la crítica, la frustración y la búsqueda de la perfección, pero tambien cosecha mis más profundos deseos que nunca más influya en la educación de una niña.
Reunida en el café Colmado, cerca de mi consulta y representando la línea de dibujo de StgoPenShop (sí, cuando Santiaguito era recién un embrión tenía dos líneas, escritura y arte), no logré conseguir la llegada de los marcadores por el escaco mercado, pero en cambio Santiago se hizo más fuerte. Fue entonces cuando Claudia y yo decidimos centrarnos en las estilográficas.

The orange is the new black

 
No fue inmediatamente, pero con los días, al  revisar las páginas internacionales y oficiales de Faber Castell y al marearse entre las planillas excell de sus productos, empezó a despertar en mí el deseo de tener una pluma de la marca entre mis manos.
El modelo elegido, y por lejos, fue Ondoro naranja.

Mostrando la hilacha…

Hay dos detalles que amo de las plumas Faber Castell: Su clip y su plumín.
Para dejarlos con la incógnita y lograr que lleguen hasta el final del capítulo respetaré el orden que tengo siempre para describir las estilográficas 😉

Menos es más.

Las cajas donde se empaca la colección Design (gama media de la marca) son sobrias y funcionales. De tamaño cómodo y standard para todos los instrumentos, en colores neutros y trabajados en acabado satín. Eso no impide que el usuario reciba la invitación a destapar el cofre con facilidad y prestancia, esperando justo lo que va a recibir: Gran calidad.

Primera vista.

Podría seguir mi descripción anodina y dar veraces datos como que el tamaño de la pluma es cómodo para la mayoría de las manos, siendo algo más grande que una M400 de Pelikan, pero bastante más gruesa.
Su cuerpo y tapa con hexagonales y encajan perfectamente.
El material de la primera es de acero y es el encargado de darle el peso a la estilográfica.
El segundo es, como ya adelanté, de color naranja (existe de resina negro y de madera).

Los detalles hacen la diferencia.

 Si dejan de mirar la pluma y la observan con atención. Verán que el tope de esta minimalista tapa tiene grabado el logotipo de Faber Castell: Su propio nombre y dos caballeros con armaduras.
Como si fuera poco, su clip grande y articulado es muy similar al de las serie de lujo Graf von Faber Castell. Es a mi parecer el clip más funcional del mercado.

Nuevo flashback.

Si hacemos el mismo procedimiento anterior con el barril, estoy segura que no sólo yo sentiré un vuelco al corazón al reconocer que el naranja que viste su forma hexagonal no es sólo naranja: Es el naranja de Faber Castell, de nuestros lápices.
Es el color de mis primeras aventuras y sueños. Es el color de todos los esfuerzos para forjarse un futuro en los estudios.
Este color puede resumir una vida de logros, anhelos, pruebas y resultados: Es el color de la vida.

Historia de una pasión.

Llegando al alma de esta pluma, su plumín.
Desde antes de tener la estilográfica en mis manos, ya me atraían los plumines sin respirador. Este es un ejemplo de ello.
Además hay que agregar que tiene una serie de patrones de puntos que le da una apariencia cuidada. Y una vez más está presente la estampa de los dos caballeros medievales en competencia. Confieso que me enloquece! Me siento como una princesa! No por ser rescatada, sino porque tengo mi propio ejercito 😉
 

Tanta confianza como un ejercito real?

No sólo de apariencia vive este plumín (que es impecable). Su desempeño es perfecto:
Tiene la humedad justa para entregar un trazo fluido como si volara sobre el papel.
Es confiable, permitiendo una escritura rápida a toda prueba.
Su alimentador está en una perfecta comunicación y recibe la tinta desde un cartucho universal o un convertidor. Simple y sencillo, pero útil.
Al momento de cerrar esta reseña no me queda más que reconocer humildemente, que con Faber Castell, se puede creer en historias de castillos y confiar en finales felices.
Por @urraca_darwin
Co- Fundadora de Stgopenshop